Con el propósito de trazar una taxonomia, así como de delimitar las funciones sociopolíticas y los mecanismos de ficción de la danza en la peninsula hibérica, los investigadores del proyecto DANAEM han trabajado con textos escritos enunciativos, descriptivos o técnicos y con imágenes que han quedado de la coréutica anterior a la revolución industrial. Un tercer pilar se ha ido consolidando en los últimos tiempos: el análisis de las pervivencias dancísticas más arcaicas que han llegado hasta nosotros, documentos etnocoréuticos que, en diálogo constante con los otros dos pilares (textuales e iconográficos), nos aportan una información preciosa a fin de columbrar lo que fue a la vista de lo que todavía es.
Las trazas del debate en época medieval y moderna sobre la danza, su evolución en el contexto de la tradición autóctona de matriz etno-antropológica, el discurso cultural que lleva consigo la puesta en escena, la teatralización de los conflictos y del encuentro con el otro, la demarcación de los confines religiosos se pueden rastrear hoy en día en la tradición popular, a menudo vinculada con la trasmisión oral.
La observación de las manifestaciones coreográfico-teatrales presentes en el ámbito latinoamericano e hispano, de las que se han selecionado aquí tan solo cinco de las muchas muestras posibles, permite identificar algunas claves de su evolución hasta nuestros días. En el caso de las fiestas en México, Los Doce Pares de Francia y la Morisma de Bracho desde su primigenia función misionera, en que la exaltación de la fe cristiana iba a la par de la legitimación de la Conquista, se asiste a una transformación-adaptación en el contexto indígena a raíz de los cambios políticos, sociales y culturales del siglo XIX con el fin de la colonia. Ello conduce a delimitar las implicaciones ideológicas y socioculturales que empujaron a los indígenas a apropiarse de este tipo de bailes teatrales para reflejar su propia visión del mundo y de la historia, en un proceso activo de reconstrucción y recuperación de su propio pasado, alentado por los curas para fortificarlos en aquella fe frente a la laicización propia de la nueva sociedad libre. En los territorios hispanos la arcaica Danza del Oso, memoria ancestral de un mundo silvestre que es, ante todo, ficción literaria, hace revivir el mito del hombre salvaje. La Danza Macabra, que mueve sus pasos recorriendo Europa para conjurar la muerte durante las postrimerías de la Edad Media reaparece en Verges, incrustada en la Procesión de la Pasión en una extraña, dicotómica simbiosis. El baile acompaña también el Rei Pàixero, una autoridad efímera propia de la fiesta hibernal, que rige en una pantomima carnavalesca. La máscara, la muerte, la lucha, quedan firmemente entrelazadas también en la danza de Cetina donde una Mojiganga de origen barroco realizada con figuras acrobáticas mezcla elementos profanos y religiosos de antigua memoria. Todos ellos se observan con el ojo del documentario en los cinco vídeos cuyo guion, grabación y montaje se ha realizado a partir de las investigaciones llevadas a cabo por el grupo ICONODANSA.
Coordinación:
Francesc Massip
Textos:
Beatriz Aracil, Francesc Massip, Raül Sanchis, Eloi Ysàs
Realización audiovisuales:
Eloi Ysàs